Sí, tiene una linda sonrisa,
y sus ojos, azul de mar;
bienaventurado el hombre,
y ya en su etapa otoñal,
ser parte de su simiente
en su virtud sinigual.
¡Te amo! Mi hermosa nieta;
quisiera que en toda fiesta
al llegar tu cumpleaños,
caminemos de las manos
en el oasis de tu ternura,
y que Dios con su cordura
te regale bendición, amor;
es el deseo de tu abuelo
quien te da su corazón...
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