jueves, 24 de noviembre de 2022

CANTAR DEL PEREGRINO

 Todos somos peregrinos,
no importa que en tu camino
no lleves el desatino de una
cruz a tus espaldas,
ni procesión que respalda
este ingente caminar;
caminas sólo al umbral
de la luz de tu destino,
pues andas detrás, como
espinas entre las flores,
del cascabel hiriente de
aquellos besos de amores...

Nubarrones oscuros que
asechan con denuedo van
marcando el horizonte;
los ves en tus sueños y tu
norte, causantes de tus
desvelos.

Mientras más caminas,
más lejos la ansiada loma,
donde allí parece se ancla
el aroma que motivó el
trajinar; y caminas, peregrinas,
entre rosas con espinas para
reír y llorar...

sábado, 12 de noviembre de 2022

¡SEÑALES DEL TIEMPO!

Somos criaturas microscópicas ante las señales de misterio; un misterio llamado Dios.
Nuestras plegarias, aunque milenarias, esta vez corren aladas y son brisas atormentadas de inclemente dolor; mas, sigue el arco iris ufanado, sus colores, remantes inocuos de organismos de vida subsanan nuestros temores, con un sol que aún es maravilla de la amenazante lluvia, el frío y el calor.

Todavía veo tus encantos al caminar; mis ojos otoñales que en el umbral van dejando el escenario, mientras paseas, pretendida, hermosa, en este llamado invierno, con tu risa de cascadas y tu boquita de rosa...

viernes, 4 de noviembre de 2022

¡UN PUEBLO YA DESCONOCIDO!

Quedaron atrás las comparsas ecuestres; fueron cambiadas por recuas motorizadas que a los
sembrados y caminos vecinales les quitaron solemnidad. Volaron, pero para siempre, las 
mariposas amarillas con su colorido de bondad, como celebrando una época que con sigilo
se esfumaba.
Marchantes, que casa por casa, hasta los confines de los bohíos, ofertaban mercancías frescas, sonrisas femeninas de encantos, sin que salieran de los teclados y lejanías de espantos.

Olor a cerveza, retumbe de belloneras en bares adornados con papel crepé, disimulado terciopelo
entre el guano, sin que el sonido desanidara la quietud, fueron arrasados por el alto parlante y las 
voces soeces que, de otrora, no encontrabas ni en lo más recóndito de la bohemia.

Tropezamos, de calle en calle, en cierne, con los húmedos abandonos, lo oscuro, lúgubre, luces
que se apagan donde la alegria hizo presente, lastres, precisamente, de un acusador pasado...