martes, 8 de noviembre de 2016

ENIGMAS CALLEJEROS...

La conociste en la ruta
de tus amores furtivos,
te aprisionó en una gruta
que fue refugio del vino;
¡fíjate que sí!,
que aún vivo,
de aquel tan grande desliz,
de una mujer cuan coqueta
con coraje y frenesí;
me quitó el tabú del medio,
me sentí un hombre feliz...

¿Quién se resiste al primor
de cinturas tormentosas?,
aquellas bocas de rosa
que parecen coincidir,
con la manzana,
el pecado,
de aquel  paraíso en marras,
muy creído y pretendido
de aquella hoja de parra,
que trajo sonrisa plena
y conquista tan sutil...

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