´´El hombre nunca muere, si su ejemplo es el paradigma de las nuevas generaciones´´.
Tú, padre, eres mi paradigma, el que quisiera hacer perpetuo luego de mi partida.
Sigo en mis sueños montado en tu caballo de luces, cuando la brisa intempestiva y el rayo
postraban a los más débiles, de bruces, así, como el ganado y a los espectros que alados
los caminos te conducen.
¡Insisto! Ven a ver, padre, ven a ver tu escuela, la que forjó mi carácter contra viento a
toda vela; ven, padre, ven a ver la siembra, el regadío; se secan las plantaciones y lloran
los amoríos...
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