¡HOY, 11 DE ENERO!, EL ÚLTIMO BESO, MAMÁ...
Desandabas entre las reparticiones estructurales de la vieja casa sin que necesariamente mis sueños perturbaras; sólo soñaba, ocultabas tu sonrisa con árboles verdes, otros secos, que sembrabas y mojabas, hasta que me salpicabas de tus improntas; a tientas, me tocabas haciéndome despertar; sentir tu voz ya ronca de ancianidad, tu respiración que viene y va, invitándome entonces a saltar...
¡Mamá, ¡Mamá!, te estreché con ansiedad y sentí tu último aliento, con dolor, avieso, ardiente en llamas, partiendo de allí ese beso inclemente que aún me destroza el alma...
¡Que estés con Dios, madre amada!.